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¿Catalina, «punto caliente» OVNI? Lo que dicen de verdad las cuatro fichas — y la carta que un vecino de la isla le mandó a Kenneth Arnold

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¿Catalina, «punto caliente» OVNI? Lo que dicen de verdad las cuatro fichas — y la carta que un vecino de la isla le mandó a Kenneth Arnold
Informe de inteligencia aérea de la base de March sobre los tres Boy Scouts de Catalina (28-ago-1952), pág. 2 del expediente. Dominio público · war.gov/UFO · PURSUE Release 07

La séptima entrega de PURSUE (war.gov/UFO, 23 de octubre de 2026) incluyó cuatro expedientes sobre la isla Santa Catalina, frente a Los Ángeles, de 1949, 1952, 1953 y 1955. El índice oficial los titula a todos «Unresolved UAP Report» («informe de fenómeno anómalo sin resolver»), y medios locales los presentaron como prueba de que la isla fue un «punto caliente» de avistamientos. Los cuatro están íntegros en nuestro archivo. Los leímos página por página, sobre la imagen y no solo sobre el texto extraído, porque el reconocimiento automático se comió líneas clave.

Son fichas del Proyecto Libro Azul, la investigación de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (formato «Project 10073 Record»). Cada una trae una casilla de conclusión. Esto es lo que dicen.

1949: una carta a Kenneth Arnold. El expediente más pequeño guarda la mejor sorpresa. Es una carta manuscrita fechada en Avalon, el pueblo de la isla, el 1 de mayo de 1949, y va dirigida a «Kenneth Arnold, Boise, Idaho»: el piloto cuyo avistamiento de nueve objetos cerca del Monte Rainier, en junio de 1947, dio origen a la expresión «platillos voladores». El remitente cuenta que hacia las ocho de la noche del 28 de abril su esposa y una maestra vieron «seis objetos en el cielo, no en grupo, sino uno por uno», y que minutos después su esposa, su hija y su nieto vieron cuatro más, todos en la misma dirección. Ofrece escribir con más detalle «si todavía le interesan los discos voladores». La carta terminó en los archivos militares: una hoja de control registra que llegó del 17º distrito, en Kirtland Field (Nuevo México), el 26 de mayo de 1949, y una nota a mano dice que la oficina de inteligencia del Comando de Material Aéreo (MCIAXS) «no acusó recibo». El expediente no explica cómo pasó de Arnold a la Fuerza Aérea. Conclusión de la ficha: «datos insuficientes para evaluar». La ficha registra seis objetos y deja fuera los otros cuatro de la carta.

1952: los tres Boy Scouts. Es el caso con más sustancia y el único que la Fuerza Aérea no explicó. Tres scouts del campamento Camp Fox, en una caminata por un cerro de la isla, vieron hacia el mediodía del 25 de junio de 1952 un objeto plateado, sin sonido, «más rápido que un jet convencional», que hizo un giro ascendente y luego desapareció «por desintegración». El informe lo redactó la base aérea de March dos meses después, el 28 de agosto, y explica que no se mandó por telegrama por ese retraso. El oficial escribió que no podía estimar la confiabilidad de los testigos y que su experiencia era «probablemente escasa, en el mejor de los casos». El informe dice adjuntar un croquis en dos de sus cuatro anexos, pero esos anexos no vienen en el expediente publicado, que solo tiene dos páginas. La ficha resume «Desintegrado». En nuestra copia, la casilla de conclusión no se alcanza a leer.

1953: Júpiter. En la madrugada del 16 de noviembre de 1953, un sargento técnico de la Fuerza Aérea vio desde San Pedro, durante diez minutos, un punto redondo «del tamaño de un chícharo», blanco violáceo, que parecía quieto sobre Catalina y luego avanzó hacia Los Ángeles en línea recta. El informe lo considera «bastante confiable» porque había trabajado con aviones a reacción. La conclusión de la ficha es «Astronómico (Júpiter)». Anota que el movimiento no coincidía con los vientos en altura (lo que descarta un globo) y que astrónomos del Observatorio Griffith creían que objetos así eran «posiblemente planetas, que se ven con más claridad después de la lluvia». El analista incluso apuntó la posición de Júpiter esa noche. Una precisión a nuestra propia nota anterior, que solo citó lo de «posiblemente planetas»: la conclusión de la ficha dice Júpiter con todas sus letras. Esa línea se perdió en el texto extraído y solo se ve en la imagen.

1955: un meteoro de dos segundos. La tarde del 15 de marzo de 1955 un civil vio un objeto «del tamaño de una moneda de cinco centavos sostenida con el brazo extendido», muy brillante y naranja, que cayó en línea recta cerca de la isla en unos dos segundos. Hay dos fichas del mismo día. Una dice «meteoro probable»; la otra, «posiblemente astronómico» y que por lo breve del avistamiento la unidad no consideró que valiera la pena investigar más. El teletipo concluye que la trayectoria y la duración sugieren que fue «probablemente un meteoro».

Las cuentas: de cuatro expedientes, dos tienen explicación astronómica en su propia ficha, uno no tiene datos suficientes y uno, el de los scouts, queda sin explicar. Llamar a los cuatro «sin resolver» es una etiqueta del índice de publicación, no lo que concluyó la Fuerza Aérea. Y cuatro reportes en seis años, en una isla a la vista de una ciudad de millones de habitantes y en plena ola de avistamientos de la posguerra, no hacen por sí solos un «punto caliente»; esa es una lectura nuestra.

La fama de Catalina como zona OVNI tiene otro origen, más reciente: el mito de una «base submarina» en el canal de Santa Catalina y frente a Malibú. Lo popularizó el investigador Preston Dennett, que dice haber reunido «probablemente 50 o 100» relatos de objetos que entran y salen del agua. Ninguno de estos cuatro expedientes tiene que ver con el mar: son luces y objetos en el cielo.

Lo que sí deja la entrega es un detalle que la cobertura que revisamos no menciona: en 1949, un vecino de Catalina le escribió a Kenneth Arnold, y su carta acabó en el archivo de la Fuerza Aérea. Los cuatro expedientes se pueden abrir y leer completos en nuestro archivo.

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