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Caso a fondo

Billy Meier — el contacto suizo de los Plejaren

El caso de contacto extraterrestre más documentado y más disputado de la historia: medio siglo de fotos, films, muestras de metal, profecías y una religión OVNI. Lo reunimos entero — lo que se sostiene y lo que la ciencia escéptica respondió, con la fuente a la vista.

Eduard «Billy» Meier
Eduard «Billy» Meier. Foto: © FIGU (Schmidrüti) · CC BY-SA 2.5 · vía Wikimedia Commons.

Quién es

Eduard Albert Meier, apodado «Billy», nació el 3 de febrero de 1937 en Bülach (cantón de Zúrich, Suiza). El apodo se lo puso una amiga estadounidense a quien su estilo vaquero le recordaba a Billy the Kid. En 1965 perdió el brazo izquierdo en un accidente de autobús en Turquía. Vive desde los años 70 en una vieja granja en Schmidrüti que, con sus seguidores, convirtió en el «Semjase Silver Star Center», sede de su organización FIGU.

Sobre esa biografía —un granjero suizo manco, sin estudios formales— se levanta lo que sus seguidores llaman la mayor evidencia de contacto extraterrestre jamás reunida, y lo que la mayoría de científicos, escépticos y ufólogos consideran el engaño más célebre de la ufología. Las dos lecturas conviven en cada pieza del caso.

Los contactos

Lo que se sostieneMeier afirma haber tenido contacto con seres de otros mundos desde los cinco años (1942), cuando lo habría instruido un anciano llamado Sfath. Tras él vino Asket (1953–1964), a quien describe como de otro universo. Y el 28 de enero de 1975 empezó la etapa «oficial»: contactos cara a cara con los Plejaren, sobre todo con Semjase (a quien presenta como nieta de Sfath), además de Ptaah y Quetzal. De esas conversaciones salen los «Informes de Contacto» (Kontaktberichte): miles de páginas que él dice transcribir por instrucción de los propios visitantes.
Vista escépticaNada de la dimensión sobrenatural del relato es verificable de forma independiente: por definición, los contactos son afirmaciones de Meier. La cronología, los nombres y las fechas provienen de su propia organización. Los detalles más comprometedores —fotos y películas de las naves— son los que sí se pudieron examinar, y ahí es donde el caso se rompe (ver más abajo).

Semjase y los Plejaren

Lo que se sostieneMeier insiste en que sus visitantes son «Plejaren», no «Pleyadianos». Según su relato, no vienen del cúmulo visible de las Pléyades —demasiado joven, dice, para albergar vida— sino del sistema Plejares, situado «a una fracción de segundo de distancia en espacio y tiempo», en una dimensión contigua. Su planeta administrativo sería Erra, en el sistema de Taygeta. Forman una Federación de pueblos humanos emparentados con la humanidad terrestre por un antiguo origen común. Meier presenta el cambio de nombre como una trampa deliberada: los Plejaren habrían dejado correr el término «pleyadiano» para que los imitadores lo adoptaran y se delataran.
Vista escépticaToda esta cosmología —distancias, dimensiones, la Federación, el universo paralelo «DAL» de donde vendría Asket— procede únicamente de fuentes Meier/FIGU. La distinción «Plejaren vs. pleyadiano» no la respalda ninguna fuente independiente; es parte de la narrativa, no un dato. Conviene leerla como doctrina del caso, no como hecho astronómico.

Las fotos y los films

Es el corazón del caso. FIGU sostiene que entre 1964 y 1979 Meier capturó 1.476 fotografías y 34 films de «naves rayo» (Strahlschiffe), además de grabaciones de sonido. Las series más célebres son las de Hasenböl-Langenberg (1976) —la nave junto al árbol, a plena luz— y la llamada nave «pastel de bodas» (Wedding Cake), fotografiada a inicios de los años 80 (las fuentes datan la serie más famosa en 1981).

Film en Super-8 de un «beamship» rodado por Eduard «Billy» Meier en 1975 (versión de 1 minuto), publicado por el canal de FIGU en Hinterschmidrüti (Michael Voigtländer, del propio grupo de Meier). © FIGU / «Billy» Eduard A. Meier — Nodriza no lo aloja; lo embebe con crédito.
Film de la nave «pastel de bodas» (Wedding Cake), fotografiada por Meier en Auenberg en 1981 — audio y video sincronizados. Conservado en Internet Archive; embebido desde ahí (material © FIGU/Meier, no alojado por Nodriza).
Lo que se sostieneLos defensores —encabezados por el ufólogo Wendelle Stevens y la editorial Genesis III (Brit y Lee Elders)— argumentan que las fotos se tomaron en una época pre-Photoshop, por un hombre manco y sin recursos técnicos, y que un «análisis por computadora» (atribuido a Jim Dilettoso) probaba que se trataba de objetos grandes y reales, no de maquetas.
Vista escépticaEl peso de la evidencia apunta a engaño. En 1977 Ground Saucer Watch analizó 25 fotos y las declaró «burdas y grandiosas» falsificaciones. El célebre «análisis por computadora» se desmoronó: De Anza Systems nunca autenticó nada —su personal declaró que Dilettoso fue quien pidió añadir los colores «reveladores»— y las credenciales académicas que Dilettoso reclamaba no se confirmaron. La ex esposa de Meier, Kalliope, declaró en 1997 que las naves eran maquetas hechas con tapas de basurero, tachuelas de alfombra y objetos domésticos; y el propio Meier admitió ante el autor Gary Kinder haber usado modelos «para recrear escenas».

Las muestras de metal

Lo que se sostieneMeier dice haber recibido de Semjase muestras de metal. En 1979, enviadas por Wendelle Stevens, las examinó Marcel Vogel, científico de IBM. En una sesión grabada, Vogel describió estructuras «dentro de estructuras», la presencia del raro elemento tulio, y un material que sería «metal y cristal a la vez», concluyendo con la frase que los defensores repiten: «con cualquier tecnología que yo conozca, no podríamos lograr esto en este planeta».
Vista escépticaTres problemas. Primero, Vogel era químico con un doctorado honorario, no un metalúrgico con PhD, y dedicó su etapa final a la «sanación con cristales»; el peritaje lo organizó el propio promotor del caso. Segundo, la muestra favorable desapareció antes de cualquier re-análisis independiente —ambos bandos coinciden en ese hecho—, de modo que no queda material que verificar. Tercero, el grupo escéptico IIG reprodujo los «hallazgos exóticos» con materiales terrestres ordinarios: el supuesto tulio coincide con aluminio común, y el «espectro imposible» es un artefacto conocido del instrumento (continuo de Bremsstrahlung).

Las profecías

Lo que se sostieneEl material profético más conocido son las «Profecías de Henoch», fechadas por Meier en 1987 y difundidas ampliamente en 2003: anuncian una Tercera Guerra Mundial, levantamientos, «888 días de infierno» y colapso. Los defensores suman supuestas anticipaciones científicas: anillos de Júpiter y vulcanismo de Ío «antes» de la Voyager (1979), tormentas en Saturno, el asteroide Apophis…
Vista escépticaEl problema que atraviesa todo es la datación: las «predicciones» se miden contra la fecha que el propio grupo asigna al contacto, casi nunca contra una publicación independiente y fechable. Las anticipaciones científicas reempaquetan conocimiento ya disponible (las sondas Pioneer 10/11 de 1973–74; el ciclo conocido de ~30 años de las tormentas de Saturno) o son tan vagas que encajan después. La Tercera Guerra Mundial anunciada para fin de siglo no ocurrió, y la cláusula de que «la humanidad puede cambiarla» vuelve las profecías imposibles de refutar. Además, investigadores han señalado paralelismos con profecías previas (Anton Johansson, San Malaquías).

FIGU y la doctrina

Alrededor de los contactos, Meier fundó hacia 1975 la FIGU (Freie Interessengemeinschaft für Grenz- und Geisteswissenschaften und Ufologiestudien), con sede en el Semjase Silver Star Center y grupos nacionales por el mundo. Es, en términos académicos, una religión OVNI / nuevo movimiento religioso centrado en una enseñanza espiritual.

Lo que se sostieneLa doctrina (Geisteslehre, «enseñanza del espíritu») gira en torno a una «Creación» impersonal regida por leyes naturales —no un Dios a quien adorar—, la reencarnación de una «forma-espíritu» inmortal, y la responsabilidad personal, con la sobrepoblación como preocupación central. Sus textos incluyen el «Kelch der Wahrheit / Goblet of Truth» y el «Talmud Jmmanuel», donde Meier afirma que el verdadero nombre de Jesús era «Jmmanuel».
Vista escépticaLa procedencia del «Talmud Jmmanuel» —rollos arameos hallados en 1963 con un sacerdote, Isa Rashid— nunca se ha podido verificar. Y desde dentro: entre 2014 y 2016 renunciaron unos 11 miembros del núcleo, varios denunciando dinámicas de tipo sectario. Tratar estas críticas con la misma cautela de fuente que el resto.

La controversia

Dos episodios marcan el caso. El más dañino: las fotos de las «extraterrestres» Asket y Nera resultaron mostrar a bailarinas del programa de Dean Martin (las «Golddiggers»). Meier las publicó como auténticas hasta que el escéptico Kal Korff difundió la coincidencia; en 1998 Meier cambió su explicación: los «hombres de negro» habrían falsificado las imágenes para desacreditarlo —una defensa que los críticos consideran imposible de refutar.

El segundo: Wendelle Stevens, principal investigador y promotor del caso, estuvo encarcelado de 1983 a 1988 tras declararse culpable de abuso de menores —un hecho que las fuentes partidarias suelen presentar como «conspiración». Conviene tenerlo a la vista al sopesar su trabajo.

Una nota ética, por honestidad: investigadores han señalado componentes antisemitas en algunas de las profecías de Meier. Lo registramos como lo que es —una crítica documentada—, sin amplificarlo ni esconderlo.

Vista escépticaEl consenso mayoritario —ciencia, escépticos y casi toda la ufología— es que las fotos, films y muestras son un engaño. Un núcleo de defensores (FIGU, Michael Horn / theyfly) lo sigue sosteniendo y argumenta que nadie ha reproducido la totalidad de la evidencia bajo las mismas condiciones. Algunas «retractaciones» de escépticos que circulan provienen solo de fuentes partidarias y no están confirmadas.

La huella cultural

Más allá del debate, las imágenes de Meier permearon la cultura pop. El caso más concreto y documentado: el icónico póster «I Want to Believe» que colgaba en la oficina de Mulder en The X-Files usaba una foto de una nave rayo de Meier, sin permiso. Una demanda obligó a la serie a cambiar el fondo a partir de la cuarta temporada. Las fotos originales llegaron a subastarse en Sotheby's.

Por qué está aquí. El caso Meier es el ejemplo perfecto de lo que Nodriza hace distinto: ni lo vendemos como prueba ni lo despachamos con burla. Ponemos lo que se sostiene junto a lo que la ciencia escéptica respondió, citamos la fuente de cada cosa, y dejamos que decidas con la evidencia delante. Aquí no se inventa.

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